sábado, 22 de noviembre de 2025

El GURÚ eres TÚ



El GURÚ eres TÚ...


El GURÚ eres TÚ...

Siempre han habido gurús. En cualquier época de la vida tenemos alguien de quien nos dejamos aconsejar, guiar o incluso que nos mande qué deberíamos hacer o cómo nos deberíamos comportar. Al principio fueron tus padres, tus profesores del colegio, los de la universidad, quizá algún amigo. Y después llegó Internet y las redes sociales. Y ocurrió una explosión, una proliferación de sabios, unos más, otros menos, algunos de ellos marisabidillos disfrazados de grandes expertos que con sus trucos de prestidigitación y su labia a raudales, te convencieron de que lo que te proponían era la leche en bote y que debías hacerlo para tu bien. El que más labia tenía, era el que más te cobraba por su curso, su mentoría, o su asesoría. Y tú inocente incauto, individuo desprovisto de autoestima suficiente que cree que los demás siempre saben más, persona insegura que cree que necesita dejarse guiar por un experto, caíste en la red. 

Te entiendo, a mí también me pasó. He pagado burradas por cursos y mentorías que me han servido de poco. Incluso mucho peor, cursos que me han fastidiado la salud, por creer que debía cambiar la forma de alimentarme o de hacer ejercicio. No exagero. Así como te cuento: estreñimiento atroz por hacer caso a un cambio de alimentación, o un problema de rodillas que me ha tenido más de siete meses fuera de juego y que me costó sudores y lagrimas arreglar y aún estoy arreglando, por seguir un plan de entrenamiento mal planteado. Y habiendo pagado un dineral. Hasta ese extremo llegué. 

Pero traigo buenas noticias. Todo eso terminó. Empezamos una nueva era, lo dicen los astros y estos nunca se equivocan. Un punto de inflexión donde por fin tú, sí tú, tienes una autoridad merecida. Y no porque sí, sino porque te la has ganado. Tu experiencia, tus años, tus aciertos, tus errores, tus logros, tus fracasos, tus aprendizajes y todo absolutamente todo lo que has hecho y vivido, avalan tu autoridad. 

Así es, tú eres un Gurú. 
Pero mucho ojo, no un Gurú para otros, un Gurú para ti mismo. 

Estupenda noticia. No necesitas más. Si crees que necesitas un Gurú, ahí lo tienes. No has de ir a Internet, ni a las redes sociales, ni a buscar cursos, ni expertos. Nada de nada. Sólo has de ir a tu interior y dejarte sentir. Buscar en el baúl de tus aprendizajes, para saber qué necesitas, qué cosas sabes que te hacen bien y qué cosas sabes que no te lo hacen. Y ya está, así de fácil. 

Bueno igual me dirás, no es tan fácil. Quizá es verdad que no siempre vaya a ser fácil. No digo que en alguna ocasión concreta no vayas a necesitar algún asesoramiento o incluso preguntar a alguien o estudiar algo. No soy tan drástica. He hecho también en los últimos años algunos cursos que me resultaron muy útiles y tremendamente amortizados. Como unos cursos que hice de inglés, que apuesto a que son los mejores que hay en España hoy en día para aprender inglés de la forma más rápida y segura. 

Con ello lo que quiero decir es que sí puede que aún hayan cosas para las que necesites ayuda, pero antes de emprender algo o de apuntarte a un curso o de dejar que otro te diga lo que debes hacer, pregúntate si de verdad lo necesitas. Si lo que ya has hecho hasta ahora te ha servido y te ha ido bien, quizá no necesites cambiarlo. Quizá solo adaptar un poco las cosas. Pero sobre todo y por encima de todo, intuye desde donde emprendes las cosas, si es desde el temor, la carencia, la inseguridad, el miedo, la necesidad de salir del agujero, de la depresión, la necesidad de reconocimiento o de cariño. 

Este es un gran indicador de si el camino va a ser bueno y te va llevar a buen puerto o no. Intuye, siente, desde donde estás haciendo las cosas. Qué emociones te impulsan. Si hay alegría, expectación, agradecimiento, ilusión, tranquilidad, confianza, en lugar de miedos, apegos, inseguridad o afán de huir de algo que te atormenta. 

Este es mi consejo: Siempre, siempre mira dentro. Porque la mayor parte de las veces cuando buscas alguna respuesta, ya se encuentra en tu interior. 

;-)

martes, 24 de mayo de 2016

CARTA A MI PRÍNCIPE AZUL.



      Querido Príncipe Azul:

De pequeña soñé contigo. Como todas las niñas.
Venías hacia mí en un caballo blanco, con tus ropajes azules y tu capa al viento.

Después crecí y conocí muchos príncipes, pero ninguno azul. Ninguno con capa y caballo.
Los había rojos, verdes, amarillos, incluso alguno casi transparente.
Nada era como en mis sueños de infancia.
Ninguno era como tú. Ninguno llegó dispuesto a quererme tal y como soy y a quedarse conmigo protegiéndome, respetándome y amándome.

Pasó el tiempo y no llegabas.
Y aún no has llegado.

¿Pero sabes?

Por fin he comprendido. Ahora puedo decírtelo, soy capaz de decirte: que puedes aparecer si quieres, o puedes no aparecer. Como quieras, tú mandas, eres libre. Haz lo que tú quieras, ya me es indiferente. Porque por fin he descubierto:

¡QUE NO TE NECESITO!

                       Con cariño se despide:
                                           
                                                          La que te idealizó.



jueves, 5 de mayo de 2016

NUBES




No he merecido un hombre 
que me supiera querer.
Pero ya no estoy segura
que lo quiera merecer.

El amor está en el aire,
también está en una flor.
Pero no está en esos hombres
que no saben dar valor.

Dar valor a las princesas
a los besos y al calor.
A dos manos que se cogen
a los ojos que se miran,
a los labios que suspiran,
a los sueños y a mi voz.

Ya no necesito hombres.
Sola estoy mucho mejor.
De verdad, lo digo en serio,
sin mal rollo, sin rencor.

Hombres de toda la Tierra:
Os voy a dejar pasar,
como nubes en el cielo
que se alejan al danzar.

Nubes que observo con calma
como vienen, como van.
Pero que dejo que marchen
sin tristeza, sin pesar.

Se llevan muy lejos las gotas
que no van a regresar,
a la lluvia de mis ojos
nunca, nunca, NUNCA MÁS.





martes, 12 de abril de 2016

SIN TÍTULO


Dónde estarás y qué estarás haciendo.
Qué sentirás, qué pensarás...

Se supone que no debe interesarme.
He de hacer ver que no me importa.

No debe importarme,
a menos que quiera hurgar en la herida otra vez.
Esa herida que parece que ya se va secando,
después de haber estado tanto tiempo al sol y al viento,
a la intemperie, sangrante, hiriente, lacerante...
Corte, sangre, pus i miseria supurante.
Lavar, limpiar, curar y secar.
Es lo que vengo haciendo durante tanto tiempo...

Pero ¿olvidar? imposible.
¿No pensar? se intenta.
¿Se consigue? No lo sé.

Se consigue ir continuando,
ir andando a pesar de los baches.
Se consigue caminar a pesar de los pesares,
que se van difuminando con la bruma de los días,
que se van emborronando con la lluvia de mis ojos,
que por fin se va secando y va dejando ver el sol,
que vuelve a nacer
pese a todo,
cada día.

Sí, no me debo preguntar,
no debo querer saber.
No debo querer pensar.
Al menos aún no,
hasta que toda la miseria de mis entrañas
se haya precipitado hacia el abismo de mis despojos.

viernes, 26 de febrero de 2016

EL CUCHILLO



(Advertencia: Esta es una historia de "No ficción", o sea, basada en hechos reales. Resumiendo, que me pasó tal cual está aquí contada hace dos días)

Pasaba por una bonita calle de la ciudad con sus preciosas tiendas y escaparates relucientes. Y acerté a pasar por delante de una tienda de decoraciones. Me llamaron la atención varias cosas del escaparate. Y recordé que necesitaba varias cosas y entré. Lo primero que vi fue una de las dependientas que se apresuró a entregarme un cupón por el cual, si comprabas tres artículos te hacían un 10% de descuento adicional al descuento que ya tenían aplicados los diferentes artículos de la tienda. 
Comencé a recorrer los pasillos y habían muchas cosas bonitas y útiles. Yo hubiera comprado un montón de cosas, pero me ceñí a comprar dos cosas que necesitaba. Unas tijeras de cocina y un felpudo para la entrada de casa, pues ambos se me habían roto. Para aprovechar el descuento adicional del cupón me compré una caja de decoración preciosa que combina con los colores de mi salón. Al ir a pagar, la chica me dijo, " ya que te compras las tijeras, ¿no quieres este cuchillo que es muy bueno, corta muy bien y está muy rebajado de precio?". La miré con cara de circunstancias y dudé. Pero al final le dije, "venga vale, pon el cuchillo, siempre está bien tener un cuchillo más". Aunque sabía de sobras que el cuchillo no me hacía ninguna falta. Una vez más, mi defecto de no saber decir "NO", y tragarme lo que me meten cuando en realidad no lo quería.

El final de la historia ocurrió en mi casa. Dispuesta a hacerme la cena que no era más que brócoli hervido, cogí el nuevo cuchillo y ZAS me metí un buen tajo en el dedo índice. Porque estoy acostumbrada a cortar con los cuchillos que ya tengo y tienen una forma diferente, por lo que metí el dedo donde no lo debía haber metido. El corte con sangre, agua oxigenada y tirita incluida, estaba allí para decirme: "Esto es lo que tendrás siempre que digas "SI" cuando en realidad querías decir "NO".

Moraleja: Antes de decir SI a algo que te proponen, te piden, o te quieren exigir. Para, respira, piensa y sobre todo siente, si realmente quieres eso o lo necesitas. Si la respuesta en tu interior en NO, por más que el otro te insista, contéstale "NO". Puedes decirle que Si y llevarte contigo lo que te vende, ofrece, propone, exige, etc, quizá será algo muy bonito (como el cuchillo que era precioso), pero seguro que al final te va a herir. Esto es algo que he de aprender todavía, a pesar de que ya me ha pasado un montón de veces. Cuántos problemas y sufrimientos me habría evitado en esta vida, si no hubiera dicho "SI" en todas las innumerables ocasiones en que debería haber dicho "NO".

miércoles, 10 de febrero de 2016

SAN VALENTÍN NO ES PARA COBARDES, SAN VALENTÍN NO ES PARA MÍ.



San Valentín es para valientes
y yo he dejado de serlo.
Seamos solo amigos, que no es poco.
La amistad es lo más grande,
porque el amor entre amigos no se apaga.
Si somos amigos siempre estaremos juntos
aunque estemos separados.
Si somos amigos, siempre te recordaré con cariño.
Porque la cosa más fea del mundo,
es no poder recordar con cariño a alguien que has querido tanto.
Así que seamos solo amigos,
pues San Valentín es para valientes,
y yo he dejado de serlo.

martes, 12 de enero de 2016

SILENCIO


El silencio duele,
el silencio hiere,
la incertidumbre mata.

¿Tanto ruido para tan pocas nueces?
¿Tanto ruido y al final... sólo silencio?

El silencio duele,
el silencio hiere,
la incertidumbre mata,
a hierro, a fuego, doliendo, hiriendo, matando.

Mientras tanto tú, en algún rincón,
sigues vivo y coleando.